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Uno de los errores típicos que cometen las personas, incluso instaladores, es el de perforar el marco de aluminio del módulo fotovoltaico o panel fotovoltaico para sujetarlo a una superficie, por ejemplo el techo de una vivienda.

La normativa eléctrica prohíbe que los módulos fotovoltaicos sean perforados y solo medios aptos de anclaje que aseguren la integridad física de los módulos fotovoltaicos serán permitidos.

El desconocimiento de los componentes internos con el que está compuesto un módulo fotovoltaico hace omitir el gran cuidado que se le debe prestar al montar el sistema.

Por lo general, una celda fotovoltaica tiene un grosor que varía entre los 0.25 mm y los 0.35 mm, por lo tanto, muy delicadas.

Al perforar el marco de aluminio, se expone a las celdas fotovoltaicas que están al interior del módulo a esfuerzos mecánicos que no estaban considerados para su fabricación, los cuales podrían afectar la integridad física de tal componente.

También, se expone al vidrio exterior a que se quiebre. Este vidrio es muy especial, tiene por misión proteger las celdas fotovoltaicas y a su vez permitir el paso de la mayor cantidad de rayos solares.

Una celda fotovoltaica dañada, ya sea que esté quebrada o con pequeñas fisuras, podría provocar puntos calientes.

Un punto caliente es el fenómeno causado por una porción de la célula fotovoltaica, la cual está dañada. La celda dañada dejará de producir energía y aún más peor, disipará la energía a través del calor, provocando un exceso de calor en aquel punto, el cual podría causar un incendio.

Uno de los errores típicos que cometen las personas, incluso instaladores, es el de perforar el marco de aluminio del módulo fotovoltaico para sujetarlo a una superficie, por ejemplo el techo de una vivienda.

La normativa eléctrica prohíbe que los módulos sean perforados y solo medios aptos de anclaje que aseguren la integridad física de los módulos fotovoltaicos serán permitidos.

El desconocimiento de los componentes internos con el que está compuesto un módulo fotovoltaico hace omitir el gran cuidado que se le debe prestar al montar el sistema.

Por lo general, una celda fotovoltaica tiene un grosor que varía entre los 0.25 mm y los 0.35 mm, por lo tanto, muy delicadas.

Al perforar el marco de aluminio, se expone a las celdas fotovoltaicas que están al interior del módulo a esfuerzos mecánicos que no estaban considerados para su fabricación, los cuales podrían afectar la integridad física de tal componente.

También, se expone al vidrio exterior a que se quiebre. Este vidrio es muy especial, tiene por misión proteger las celdas fotovoltaicas y a su vez permitir el paso de la mayor cantidad de rayos solares.

Una celda fotovoltaica dañada, ya sea que esté quebrada o con pequeñas fisuras, podría provocar puntos calientes.

Un punto caliente es el fenómeno causado por una porción de la célula fotovoltaica, la cual está dañada. La celda dañada dejará de producir energía y aún más peor, disipará la energía a través del calor, provocando un exceso de calor en aquel punto, el cual podría causar un incendio.

Espero que esto sea de ayuda y puedas tener esta consideración al realizar la instalación de tu sistema fotovoltaico.

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